Opinión

¿Y si Monterrey ya entendió que un Mundial también se juega en la calle?

El Momento Rudo por Juan Pablo Rivera     

Opinión | 26/04/2026 | 20:53

Este fin de semana estuve en Monterrey.

Y hay algo que ya se siente distinto.

No han rodado los balones.
No han sonado los himnos.
No ha empezado oficialmente la fiesta.

Pero el Mundial ya se respira.

A menos de 50 días, Monterrey tiene esa energía rara que aparece cuando una ciudad entiende que está a punto de convertirse en escenario de algo más grande que un partido.

Se siente en la conversación.
En la expectativa.
En la forma en la que la gente pregunta, especula y anticipa.

¿Qué va a pasar?
¿Quién va a venir?
¿Cómo se va a poner?

Todavía no empieza.

Y ya empezó.

Porque esa es la magia de un Mundial.

No arranca con el silbatazo.

Arranca mucho antes.

Arranca cuando una ciudad empieza a cambiar el ritmo.
Cuando la rutina se contamina de expectativa.
Cuando la gente empieza a mirar su propia calle como si estuviera a punto de verla el mundo entero.

Y eso está pasando en Monterrey.

Hay ilusión.

No solo por el futbol.

Por lo que viene alrededor.

Porque un Mundial nunca se trata solo del partido.

Se trata de lo que mueve.

De la conversación.
Del turismo.
Del orgullo.
De esa posibilidad de vivir algo extraordinario sin salir de tu propia ciudad.

Y ahí está la verdadera oportunidad.

No solo en ver futbol.

En vivir una experiencia.

En entender que eventos así no pasan todos los días y que, cuando pasan, transforman el ánimo de una ciudad entera.

Eso es lo que se siente hoy en Monterrey.

Una ciudad en vísperas.

Con expectativa.

Con curiosidad.

Con ese entusiasmo previo que no necesita calendario para empezar a sentirse real.

Y sí, está el tema que muchos repiten.

México no jugará aquí.

Y, sin embargo, no parece importar tanto como algunos creen.

Porque el Mundial no solo se vive desde la camiseta propia.

También se vive desde la hospitalidad.

Desde la posibilidad de recibir.

Desde el privilegio de convertirse en casa temporal de selecciones que llegarán buscando competir… y se van a encontrar con algo más.

Con calidez.

Con ruido.

Con esa forma tan mexicana de hacer sentir al visitante que no está tan lejos de casa.

Eso también cuenta.

Eso también pesa.

Las selecciones que jueguen en Monterrey no solo van a venir a disputar puntos.

Van a encontrarse con una ciudad que entiende perfectamente cómo se recibe un evento grande.

Van a sentir el calor de la tribuna.
La conversación en la calle.
La energía de una ciudad que sabe hacer del futbol una experiencia más grande que noventa minutos.

Y eso, aunque no aparezca en el marcador, también juega.

Monterrey lo entiende.

Que un Mundial no se trata solo de quién anota.

Se trata de quién deja huella.

Y a menos de 50 días, esta ciudad ya empezó a jugar su partido.

@jpriverame

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