Opinión

La excusa

Opinión | 03/08/2026| 20:31
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José Miguel Martínez

El pasado jueves 30 de julio más de sesenta mil inmigrantes cruzaron la frontera de Marruecos hacia la Provincia Autónoma de Ceuta, ubicada en el Continente Africano. Se trata de una península de menos de cincuenta mil habitantes rodeada por el Estrecho de Gibraltar. Esto causó una de las peores crisis migratorias en la historia de España, provocando el cierre del cruce marítimo.

Rápidamente se blindó la frontera para evitar el paso de más inmigrantes; sin embargo, no fue suficiente, y tanto el Gobierno de Sánchez como el de Marruecos fueron incapaces de frenar el tránsito.

Al día siguiente, viernes por la mañana, el presidente de España visitó la zona afectada para proponer un plan de acción, el cual consistía en poner boyas alrededor del muro fronterizo que colinda con el mar con el fin de que las personas no lo cruzaran nadando, además de repartir material informativo para que las personas que cruzaron regresaran a Marruecos de manera pacífica.

Cabe mencionar que España no solo tenía problemas en sus fronteras con el país africano, sino que también Meloni, primer ministro de Italia, suspendió de manera temporal y hasta nuevo aviso el tratado del espacio Schengen (el cual contempla el libre tránsito sin restricciones en 29 países de Europa).

Por otro lado, Francia instaló controles más estrictos para el paso por sus fronteras terrestres. Por su parte, Finlandia y Dinamarca amenazaron con unirse a Italia en la suspensión del tratado.

Y para sorpresa de nadie, el presidente de Estados Unidos -a estas alturas, querido lector, me cuesta mucho no mencionarlo, pues está metido en todo- Donald Trump, atacó fuertemente a Sánchez por su pobre desempeño en las defensas de su frontera. Además, se autoelogió por sus grandes avances en la seguridad de la frontera y en cómo sus agentes de ICE “mantienen seguro el país”.

Realmente la crisis en Ceuta es preocupante, no solo por los más de cincuenta muertos y la desesperación de las personas por buscar una vida mejor de la que pueden encontrar en sus países de origen. Este es un problema que va más allá de si un Gobierno hace o deja de hacer. Sin embargo, lo que yo no entiendo es cómo es que esto afecta a Europa.

Me explico: Ceuta es una península fuera de Europa, y aunque los migrantes están en territorio español, no pueden cruzar a otro país europeo, pues para ello tendrían que cruzar el Estrecho de Gibraltar. Ante este panorama, tanto Italia como Francia se están aprovechando de la situación para presionar a España.

Por otro lado, Trump, por su puesto, no quiere ver ni en pintura a Sánchez desde que prohibió el aterrizaje o despegue de cualquier avión que fuera a atacar Irán. Esto sumado al hecho de que, en repetidas ocasiones, se negó a cooperar con los caprichos que Trump le impone a la OTAN, por lo que es altamente probable que Trump también vea en esta reciente situación la posibilidad de poder presionar a Sánchez.

En síntesis: la crisis migratoria no solo generó un problema interno en España y en la península de Ceuta, sino que también sirvió de plataforma para presionar a Sánchez y al Gobierno, una oportunidad que al parecer no se puede desperdiciar para imponer nuevas condiciones sobre tu ¿aliado?

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