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Gana terreno prohibición de celulares en clases en Europa

En Europa se están explorando alternativas para proteger a los niños y adolescentes europeos

Internacional | 24/05/2026 | 10:15

La telefonía móvil y sus herramientas digitales han abierto un enorme abanico de oportunidades para la infancia gracias a la interactividad que ofrecen y la oportunidad de explorar el mundo, mucho más allá del colegio.

Pero, así como contribuyen al desarrollo de habilidades que pueden ser útiles en la vida, los teléfonos portátiles conllevan riesgos debido a que muchas aplicaciones están diseñadas para generar adicciones a través de videos cortos y personalizados que captan la atención.

“La cantidad de tiempo que nuestros hijos pasan mirando pantallas nunca ha sido tan elevada. Y este es tiempo que no pasan en el patio de recreo con sus compañeros. Y cuanto más tiempo pasan en línea, más probable es que se vean expuestos a contenidos nocivos e ilegales, así como a la captación por parte de depredadores en línea. Este entorno no beneficia a las mentes jóvenes en desarrollo”, resume la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Ante este adverso escenario, en Europa se están explorando alternativas para proteger a los niños y adolescentes europeos, buscando poner un alto al proceso en el que los hijos están siendo educados por las plataformas, en lugar de los padres.

Los esfuerzos de proteger a la infancia en el mundo digital, al igual que se hace en el mundo real, están teniendo como punto de partida las aulas de clase, en donde crece el debate sobre la prohibición de los teléfonos móviles como política eficaz para crear un entorno de aprendizaje más saludable y centrado en el bienestar de los discípulos.

Según un exhaustivo informe del Servicio de Investigación de la Comisión Europea, elaborado con base en el análisis de más de 21 mil artículos procedentes de medios de comunicación convencionales y fuentes no verificadas en Facebook, el debate se está dando en un ambiente mediático que pone relieve en la complejidad del tema, al implicar factores como seguridad, derechos y libertades.

“La falta de consenso sobre las ventajas y los inconvenientes de estas políticas pone de relieve la complejidad del tema. Mientras que algunos estudios apuntan a beneficios académicos, especialmente para los alumnos con bajo rendimiento, otros señalan resultados insignificantes o contradictorios”, detalla el análisis titulado La prohibición de los teléfonos móviles en las escuelas: un análisis exhaustivo de la cobertura mediática en distintos países.

“El debate se extiende al impacto del uso de los teléfonos móviles en la salud mental, el rendimiento académico y el ambiente escolar en general; los defensores de la prohibición destacan la reducción de las distracciones y la mejora de la socialización presencial, mientras que los detractores advierten sobre los posibles efectos negativos en las interacciones sociales y los niveles de ansiedad”.

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Los teléfonos móviles se han convertido en una parte omnipresente de la vida de la mayoría de los niños y adolescentes de toda Europa. En los centros educativos, su uso ha suscitado diversas preocupaciones, por considerarlo una fuente de distracción con efectos negativos en el rendimiento académico, la salud mental y el ciberacoso.

Estas preocupaciones son exhibidas en una encuesta publicada el año pasado por la Plataforma Europea de Educación Escolar basada en entrevistas a mil 162 docentes y padres de Bélgica, España, Alemania e Italia.

Los encuestados mostraron particular preocupación por los efectos adversos en la concentración (71%), la interacción social y el bienestar (56%) y el aprendizaje (28%). La encuesta centrada en las escuelas primarias mostró que 74% apoya la prohibición total en el colegio.

Las preocupaciones se han ido traduciendo en políticas diseñadas para regular el uso de teléfonos móviles en los espacios educativos. En algunos, como Italia y Francia, el alcance de la política es nacional, en otros, como Alemania y Polonia, es cuestión de las regiones o de cada centro educativo.

Tampoco hay un enfoque único respecto a la prohibición de los teléfonos móviles en las escuelas. Hay quienes permiten el uso con fines educativos, otros dejan que lo metan a la escuela, pero no pueden sacarlo de la mochila.

En ciertos casos, está prohibido el uso recreativo, en otros, hay que dejarlo en compartimentos específicos o entregarlo al docente al llegar a la escuela.

Haciendo corte de caja en junio de 2025, de los 27 socios de la UE, 14 miembros habían adoptado políticas regulando el uso del teléfono en las escuelas, 10 habían introducido políticas parciales y tres tenían previsto hacerlo, Bulgaria, Dinamarca y Suecia, a más tardar este 2026.

Francia fue el primero en legislar, prohibiendo el uso de teléfonos móviles en las escuelas primarias desde 2018. A partir de septiembre de 2025 extendió el embargo a los alumnos de bachillerato.

La medida no permite su uso como reemplazo de la calculadora ni para saber el tiempo, sólo puede usarse en circunstancias específicas y en lugares previstos por el reglamento.

Italia fue el siguiente en la lista, en 2022 prohibió el uso de teléfonos móviles en las aulas, desde la educación infantil hasta la secundaria, incluso con fines educativos, aunque haciendo una excepción para los alumnos con discapacidad.

La ley de Austria de 2025 incluyó los relojes inteligentes, la normativa irlandesa del mismo año estuvo acompañada de un paquete de 9 millones de euros para soluciones de almacenamiento, y la política griega contempla sanciones para los alumnos que desatienden la prohibición, como suspensión de clases por un máximo de tres días y la citación de los padres.

El embargo se aplica en Portugal hasta el sexto año de primaria, en tanto que Luxemburgo lo extiende hasta la secundaria, pero deja a los colegios elegir entre tres niveles de restricciones.

“Los científicos destacan los efectos negativos del uso descontrolado de las pantallas, como la falta de sueño, la inactividad física, la falta de concentración y el deterioro del desarrollo social. Para hacer frente a estas preocupaciones, se pondrán en marcha medidas destinadas a proteger a los alumnos del uso excesivo de la tecnología digital, con el objetivo de equilibrar el uso de las pantallas con las actividades de la vida real”, declaró el Ministerio de Educación, Infancia y Juventud de Luxemburgo con motivo de la ley que entró en vigor el 1 de enero de 2025.

En síntesis, las medidas van desde prohibiciones totales durante la jornada escolar en Austria, Bélgica, Chipre, Francia, Hungría, Portugal y Eslovenia, que a menudo implican la retirada forzada de los dispositivos, hasta restricciones que se limitan sólo al aula, dejando abierta la posibilidad a otras acciones a discreción de los centros educativos, como ocurre en Países Bajos, Rumania y Eslovaquia.

Un informe elaborado por la Red de Expertos en Economía y Sociología de la Educación y la Formación (ENESET), a solicitud de la Comisión Europea y publicado en marzo, concluye que las prohibiciones del uso del teléfono móvil resultan más eficaces cuando se integran en estrategias más amplias destinadas a combatir los hábitos digitales nocivos.

“Deberían fomentar la alfabetización digital y las competencias digitales, que son fundamentales tanto para los alumnos como para los adultos en el siglo XXI”, recomienda.

Las políticas igualmente deben tener una base jurídica clara y estar dotadas de los recursos adecuados para su implementación, permitiendo a los centros educativos la flexibilidad necesaria para adaptarla a sus propias necesidades.

“No permitamos que las restricciones sobre el uso de los teléfonos móviles se conviertan en una excusa para abandonar la pedagogía digital; formemos a los docentes en el uso eficaz de los dispositivos gestionados por las escuelas y mantengamos su autonomía para utilizar los teléfonos móviles con fines educativos específicos cuando esto resulte realmente beneficioso”.

Tomando como referente el caso francés, el análisis señala que la evolución de la política nacional, que pasó de la prohibición en 2018 a la implementación práctica en 2024, se debió a la constatación de que las prohibiciones legislativas por sí solas no bastaban para reducir las distracciones, era necesario impedir físicamente el acceso.

“La pausa numérica”, como se le llamó al programa piloto, arrojó mejoras tangibles en el entorno escolar; en el patio de recreo volvió la socialización, bajó la carga mental en los profesores y los acosos cibernéticos.

“Sin embargo, el caso también pone de relieve que la viabilidad de un régimen tan estricto depende en gran medida de la capacidad logística. Si bien sus beneficios pedagógicos gozan de un amplio reconocimiento, la capacidad de ampliación de esta política se ve limitada actualmente por la considerable carga financiera y organizativa que supone para los centros educativos la recogida, el almacenamiento y la devolución de cientos de dispositivos cada día”.

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