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Misión Artemis II: La nave Orion se encuentra a mitad de camino hacia la Luna

Los cuatro astronautas a bordo de la cápsula Integrity se preparan para el histórico sobrevuelo del lunes 6 de abril, tras una trayectoria ejecutada con precisión milimétrica.

La exploración espacial vive este sábado 4 de abril de 2026 uno de sus momentos más emocionantes. La nave espacial Orion, pieza central de la misión Artemis II, ha alcanzado el punto medio de su viaje hacia la Luna. Desde el centro de control en Houston y con el apoyo de la Agencia Espacial Europea (ESA), se confirmó que la navegación avanza con tal exactitud que no ha sido necesario realizar las maniobras de corrección de trayectoria previstas inicialmente.

Una vista privilegiada: La Luna cada vez más cerca

Para los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, el día ha estado marcado por el asombro. “Todos teníamos una expresión de alegría… ahora podemos ver la Luna desde el puerto de acoplamiento. Es una vista maravillosa”, relató Koch a la Tierra.

Debido a la precisión del lanzamiento del pasado 3 de abril, la ESA informó que se canceló el primer encendido del motor principal del módulo de servicio (desarrollado con tecnología europea e italiana). Esto ha permitido a la tripulación disponer de más tiempo para repasar los protocolos del lunes 6 de abril, día en que la Orion realizará su aproximación máxima a la superficie lunar.

Objetivos científicos y la cara oculta de la Luna

Durante el sobrevuelo del lunes, la tripulación llevará a cabo una intensa campaña de observación:

  • Cara visible: Identificarán puntos históricos como el Mar de la Tranquilidad (sitio del alunizaje del Apolo 11) y el Mar de las Crisis.
  • Cara oculta: Esta es la tarea más esperada por la NASA, ya que los astronautas fotografiarán estructuras lunares desde una perspectiva nunca antes vista por el ojo humano en décadas, orientándose en un terreno sin puntos de referencia terrestres.

Incidentes menores y vida a bordo

No todo ha sido contemplación científica. La jornada registró un incidente curioso: un olor a quemado proveniente del sistema del inodoro. Los astronautas compararon el aroma con el de un “viejo calentador eléctrico”. Aunque el control de misión en Houston lo clasificó como de origen “desconocido”, aseguraron que no representa un riesgo para la seguridad de la tripulación ni de la nave.

El resto del día incluyó rutinas de ejercicio en el gimnasio compacto, pruebas de los sistemas de comunicación de emergencia en espacio profundo y simulacros de primeros auxilios. Un momento ligero ocurrió cuando el canadiense Jeremy Hansen protagonizó un “baño espacial” con toallas húmedas frente a las cámaras, un acto de higiene cotidiana que el centro de control decidió mantener fuera de la transmisión pública por decoro.

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