Opinión

China desfila para Trump

AGUAS INTERNACIONALES - José Miguel Martínez

Opinión | 09/09/2025 | 06:29

En el marco del 80 aniversario de la victoria de China en la Segunda Guerra Mundial, se llevó a cabo la cumbre de la OCS (Organización de Cooperación de Shanghái), que reunió a nueve miembros oficiales, entre los que destacan Rusia, India, China, Pakistán e Irán, por mencionar algunos.

La sorpresa fue la presencia del mandatario de Corea del Norte, invitado especial al evento. Este gesto envía un claro mensaje a Europa y Estados Unidos, ya que demuestra que Asia está más unida que nunca.

Durante los dos días que duró la cumbre, se evidenció el poderío militar chino. En la ceremonia de apertura, y frente a los mandatarios de los países participantes, desfiló en Tianjin un impresionante despliegue: soldados, vehículos militares, aviones, helicópteros, drones y ojivas nucleares de última generación.

Un espectáculo que, sin duda, Donald Trump habría agradecido como “un desfile para él”, tal como lo expresó en su cuenta de X.

Y a Trump no le falta razón; el desfile no fue únicamente para los asistentes a la cumbre: fue una demostración de poder para cualquiera que ose desafiar a China y a sus aliados. Esto se vuelve especialmente relevante por dos razones principales.

La primera tiene que ver con las tensiones en Taiwán. China ha sostenido históricamente que la isla forma parte de su territorio; sin embargo, Estados Unidos la reconoce como un Estado independiente y soberano. Esto ha llevado a Washington a mantener una presencia militar considerable en la isla, con el mensaje implícito de que un ataque contra Taiwán sería interpretado como un ataque directo a Estados Unidos.

No es casualidad que China realice constantes ejercicios militares cerca, o incluso dentro, de las aguas territoriales taiwanesas.

La segunda razón es la imponente flota estadounidense actualmente desplegada frente a las costas de Venezuela. No olvidemos que Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, es un aliado cercano de Vladimir Putin, mandatario de Rusia, y de Xi Jinping, presidente de China.

Por ello, cualquier amenaza contra Maduro podría interpretarse como una amenaza contra la OCS. Otro aspecto que llamó la atención fue la invitación a Kim Jong-Un, líder de Corea del Norte, quien ha enviado efectivos a apoyar a Rusia en la guerra contra Ucrania, a pesar de no tener un vínculo directo con el conflicto.

Es inevitable recordar la cumbre que tuvieron Trump y Putin, en la que el entonces presidente estadounidense hizo una demostración de fuerza al sobrevolar el lugar del encuentro con un bombardero y tres cazas.

Lo que hizo China ahora fue algo más simbólico, pero igual de contundente: dar un manotazo sobre la mesa y trasladar, al menos por unas semanas, el centro político del mundo a Asia.

Lo que siempre me ha llamado la atención es que, mientras Trump busca imponerse a toda costa, ya sea ante amigos, aliados o socios, China parece optar por un enfoque distinto: invita a caminar juntos, a cooperar, a crear lazos y a fomentar el multilateralismo.

La cumbre fue un claro ejemplo de fuerza, pero también de colaboración entre los Estados asiáticos. Poco a poco, China se está convirtiendo en el centro del mundo, y Estados Unidos no está sabiendo cómo reaccionar.

El desfile militar fue una advertencia clara: China está lista y preparada.

¿Y Trump?

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