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Siricote: la joya forestal de Campeche que resiste el paso del tiempo

Este árbol nativo del sureste mexicano destaca por su madera dura y sus frutos comestibles, además de su valor ornamental y medicinal.

El siricote, también conocido como k’óopte’ en lengua maya, es una especie que florece casi todo el año y se encuentra en Campeche, Yucatán y otras regiones del sureste. Su madera es muy valorada en ebanistería y sus frutos se utilizan para preparar dulces y conservas.

Un árbol resistente y versátil del trópico mexicano

Originario de las regiones cálidas del sureste de México y Centroamérica, el siricote (Cordia dodecandra), también llamado cópite, trompillo o k’óopte’ en maya, es un árbol caducifolio que puede alcanzar hasta 30 metros de altura. Su copa redondeada y su corteza grisácea lo hacen inconfundible, y sus flores de color naranja intenso lo convierten en una planta de alto valor ornamental.

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El siricote prospera en selvas bajas y medianas de tipo caducifolio y subperennifolio, particularmente en los estados de Campeche, Yucatán, Quintana Roo, así como en Tabasco, Veracruz, y algunas zonas de Chiapas. También crece en países vecinos como Belice y Guatemala. Florece y da fruto durante gran parte del año, lo que lo hace una fuente constante de recursos naturales.

Una de las principales razones por las que este árbol es tan apreciado es su madera, de alta dureza, resistencia y con un veteado café oscuro muy atractivo. Se utiliza en la fabricación de muebles finos, pisos, parquet, instrumentos musicales, artesanías y mangos de herramientas. Además, sus hojas ásperas son empleadas como sustituto del papel lija en diversas comunidades.

Frutos nutritivos y medicina tradicional

Los frutos del siricote son drupas cónicas de color amarillo-anaranjado que pueden consumirse en conservas, jaleas y dulces. Su corteza, cocida en infusión, es usada tradicionalmente para aliviar tos, resfriados y catarros. Sus semillas, sin endospermo, guardan un embrión blanco de forma irregular.

Gracias a sus flores llamativas, el siricote también se planta en parques, avenidas y jardines como árbol de sombra y ornato. Esta doble función lo convierte en una especie ideal para el embellecimiento urbano y la recuperación de espacios verdes.

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