Nunca pensé que diría que el presidente de Estados Unidos ha logrado cosas increíbles; y la verdad tampoco creí que las vería. Es tan radical que está logrando que las cosas que uno pensaría imposibles sucedan.
Cuando Trump entró a la presidencia, la Unión Europea (UE) se veía débil y dividida. Muchos especulamos con su ruptura y su desintegración, considerando la salida de Inglaterra y la guerra de Ucrania. Voces críticas como la de Le Pen en Francia empezaban a tomar fuerza criticando la razón de la Unión, pues económicamente ya no tenía mucho sentido seguir manteniendo la alianza, y era evidente que en materia de seguridad tampoco resultaba exitosa, pues no habían podido contener a Rusia. Sin embargo, Trump llegó no solo a fortalecer a los integrantes de la UE, sino a unificarlos nuevamente contra un enemigo en común, que antes llamaban aliado. Entre los aranceles y las amenazas de ocupación de Groenlandia, o quitarles todo el apoyo para que Ucrania se defendiera de Rusia, la UE no tuvo más remedio que volverse más cercana que nunca, ya que no cuentan más con su amigo y aliado de hace años, Estados Unidos.
Por si fuera poco, Trump también ha arremetido contra sus aliados de toda la vida, como Canadá e Inglaterra, que se han mostrado más que críticos con Trump, al grado de criticarlo públicamente. En el caso de Canadá, se ha notado una ruptura fuerte en todos los frentes. Existe, por ejemplo, un movimiento llamado “made in Canadá” el cual desaconseja comprar cosas importadas de Estados Unidos. Además, Mark Carney, Primer Ministro canadiense, ha negado en repetidas ocasiones mandar a Trump tropas o apoyo de cualquier tipo en el contexto de la guerra en Irán.
Por otro lado, Inglaterra sí ha apoyado con logística a Trump para luchar en su guerra contra Irán. No obstante, se ha mostrado sumamente crítico ante las acciones de su aliado en Medio Oriente, al grado de sentirse incómodo por estar prestando la ayuda logística. Lo que llama la atención de los dos casos es que, tanto Canadá como Inglaterra, están evaluando seriamente la posibilidad de unirse a la Unión Europea. Más aún, Trump ha criticado fuertemente al Papa León XIV por ser un gran crítico de su gobierno. Esto llama la atención debido a que el líder de la Iglesia Católica es estadounidense, concretamente de Chicago. Como seguramente han observado en redes sociales, el Papa se ha mostrado crítico tanto en las decisiones que se han tomado en torno a la guerra en Medio Oriente, como a las detenciones por ICE en Estados Unidos, reprobando ambas situaciones. Pero el momento más álgido llegó cuando Trump posteó una imagen de él como si fuera Jesucristo, lo que desató las críticas tanto del Vaticano como de las personas. Lo interesante es que el mandatario estadounidense amenazó al propio Papa diciendo que él “no sabía en lo que se metía al hablar mal de su movimiento”. Rápidamente las iglesias, tanto de Irán como de Rusia, así como muchas personas que no necesariamente son católicas, salieron en defensa del Santo Padre.
En el panorama interno también ha hecho cosas extraordinarias e increíbles, en el sentido más literal de la palabra. En el partido Demócrata no había ni líderes ni una oposición clara, pero con Trump de presidente se ha logrado que el partido azul esté más fuerte que nunca. Incluso han amenazado y convencido a la población de que, si ellos ganan las intermedias, condenarán a Trump a la cárcel… usted escoja el delito por el que lo harán.
En síntesis, por más que me cueste admitir, Trump ha hecho cosas extraordinarias. Por un lado, ha logrado unificar más que nunca a la Unión Europea, incluso haciendo que Inglaterra se acerque, sabiendo que hace unos años la había repudiado. También ha conseguido que Canadá, que no estaba en el mapa europeo, comience a pensar en unirse a la alianza. Por otro lado, logró que independientemente de si somos creyentes o no, apoyemos al Papa y se le defienda desde cualquier rincón. Por último, pero no menos importante, logró unificar al partido demócrata bajo un mismo objetivo: enjuiciarlo. No puedo hacer más que admitir que Trump ha hecho cosas increíbles, impresionantes y, cuanto menos, extraordinarias. Bien dice el viejo dicho: El enemigo de mi enemigo es mi amigo.




