El “Paciente de Oslo”: El increíble caso del noruego que venció al VIH gracias a su hermano
Tras recibir un trasplante de médula de su hermano, un paciente noruego se convierte en un nuevo caso de remisión de VIH; la clave fue una mutación genética presente en el donante.
La ciencia médica ha sumado un nuevo nombre a la exclusiva lista de personas que han logrado la remisión del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Se trata del “paciente de Oslo”, un hombre de 63 años que, tras enfrentar un diagnóstico de cáncer de sangre agresivo, recibió un trasplante de médula ósea de su hermano mayor. Lo que inició como una medida desesperada para salvar su vida del cáncer, terminó por cerrar la puerta al virus que portaba desde 2006, gracias a una carambola genética extremadamente inusual.

Una lotería genética de 1 entre 100
El caso, documentado este lunes 13 de abril de 2026 en la revista Nature Microbiology, destaca por su origen familiar. Ante la falta de donantes externos, los médicos del Hospital Universitario de Oslo recurrieron al hermano del paciente. La sorpresa fue mayúscula al descubrir que el hermano portaba la mutación CCR5 delta 32, una variante genética que elimina el receptor que el VIH utiliza para entrar a las células. Esta mutación se encuentra en apenas el 1 % de la población del norte de Europa, lo que el hematólogo Anders Eivind Myhre describió como “ganar la lotería dos veces”.
Dos años sin rastro del virus
Tras la intervención realizada en 2017, el organismo del paciente no solo combatió el cáncer, sino que su sistema inmunitario se volvió resistente al VIH. Dos años después de la operación, el paciente suspendió el tratamiento antirretroviral bajo estricta vigilancia médica. Hoy, los resultados son contundentes: no hay rastro detectable del virus y sus células T han dejado de responder a la amenaza del patógeno. A sus 63 años, el paciente se reporta en plena forma física, habiendo superado una reacción inicial grave al trasplante.
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¿Un tratamiento para todos?
A pesar del entusiasmo, la comunidad científica es cautelosa. El trasplante de médula ósea es un procedimiento de altísimo riesgo, con una tasa de mortalidad de entre el 10 y el 20 % en el primer año, por lo que solo se aplica como último recurso en pacientes con enfermedades hematológicas mortales. No es una solución masiva para los millones de personas que viven con VIH en el mundo, quienes actualmente dependen de fármacos antirretrovirales para mantener el virus bajo control de forma latente.
El camino hacia la cura definitiva
Para los investigadores, el “paciente de Oslo” es una pieza de oro en el rompecabezas de la medicina moderna. Los datos obtenidos permiten comprender mejor los mecanismos moleculares de resistencia al virus y buscar biomarcadores que ayuden a replicar este efecto mediante terapias menos invasivas en el futuro. Este caso no solo representa la salvación de un individuo, sino un paso firme hacia el objetivo global de identificar la combinación más eficaz de factores para una cura definitiva y accesible.




