Hace poco más de una semana, el Departamento de Justicia publicó 3 millones de páginas, 180,000 fotos y 2,000 videos donde salen a la luz nombres de la élite política, incluyendo a: Donald Trump, Elon Musk, Bill Gates, el príncipe Andrés Mountbatten-Windsor, entre otros políticos y empresarios, tanto estadounidenses como europeos. Ante esto, me surge una duda que probablemente muchos comparten: ¿Por qué no hay acciones penales en contra de estos personajes?
La respuesta oficial es muy sencilla. Según el fiscal general adjunto de Estados Unidos, Tom Banche, ser mencionado en los documentos no implica responsabilidad penal, pues no hay pruebas suficientes para armar un caso.
En sus palabras: “Tener material inquietante no es lo mismo que tener pruebas contundentes y la fiscalía no puede crear pruebas de la nada”. Por otra parte, creo que la respuesta política es mucho más compleja que eso. Es una demostración de que la justicia aplica para solo algunos.
Pongamos el ejemplo de Donald Trump, quien se ha visto envuelto en más de un escándalo de esta magnitud. Recordemos que cuando perdió la presidencia de Estados Unidos contra Biden en 2021, Trump incitó a la población a tomar el Capitolio y, por unas horas, un grupo armado de manifestantes estuvo dentro de la sede parlamentaria, hasta que la policía logró sacarlos.
La acusación llegó el 15 de enero del 2025, después de las elecciones en las que Trump ya había ganado las elecciones, razón por la que fue imposible enjuiciarlo por incitar a la sublevación (cargo por el que Trump acusa al gobernador de California y al gobernador de Minnesota hoy en día). Así, para que Trump pueda ser sometido a juicio se necesita que el congreso llame a un juicio político (impeachment).
Tan solo en su primer período, Donald Trump enfrentó dos impeachments y ninguno avanzó, quedándose en una simple anécdota debido a que el Senado era, en su mayoría, de su partido, republicanos, como pasa hoy en día. Por si fuera poco, Trump tiene 34 cargos por defraudación fiscal y manipulación de registros financieros. El veredicto se iba a dar meses después de que asumiera la presidencia.
Podemos ver que Trump, sea culpable o no, usa el poder político para que el peso de la justicia y la ley no recaigan sobre él. Sin embargo, de lo que no se puede librar es de los escándalos públicos que este tipo de cosas generan, púes a pesar de sus esfuerzos por desviar la atención, la opinión pública lo sigue criticando.
Siempre he creído que Trump es un showman. Sabe que, mientras se hable de él, ya sea para bien o para mal, con aparecer en boca de todos logra controlar el panorama mediático. Además, sabe que siempre que controle a las instituciones del gobierno como el Senado, la Casa de Representantes o la Suprema Corte, está en terreno seguro. No obstante, si es que llega a perder alguna de estas instituciones, puede que la justicia llegue más pronto que tarde.
Sea como sea, podemos ver que, si eres rico y poderoso, la justicia es un simple y pequeño bache en el camino, nada por lo que preocuparse.




