La barbacoa de Hidalgo, un ritual para su elaboración
Un platillo de gran historia es la barbacoa de Hidalgo, de gran sabor y de muchas horas de elaboración.

La barbacoa es mucho más que una forma de cocinar carne; es una tradición culinaria con raíces profundas en las culturas indígenas de América. Su origen se remonta a los pueblos taínos del Caribe, quienes utilizaban una estructura de madera llamada barabicu para cocinar lentamente sobre fuego o brasas.
Este método, observado por los colonizadores españoles, dio lugar al término “barbacoa”, que hoy es sinónimo de sabor, historia y convivencia.

Con el paso del tiempo, la barbacoa evolucionó en distintas regiones, pero en México adquirió una identidad única. La tradicional barbacoa mexicana, especialmente en estados como Hidalgo, Tlaxcala y Oaxaca, se prepara cocinando carne de borrego en un horno bajo tierra. Esta técnica ancestral consiste en cavar un pozo, colocar brasas al fondo, cubrir con pencas de maguey y cocinar la carne durante horas, logrando una textura suave y un sabor inconfundible.
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La preparación de la barbacoa requiere tiempo, paciencia y respeto por la tradición. El proceso comienza seleccionando carne de buena calidad, que se adoba con especias y se envuelve cuidadosamente. Luego, se coloca en el pozo cubierto, donde el calor del suelo y el vapor generado por las pencas de maguey cocinan lentamente la carne hasta que se deshace al tocarla.

Hoy en día, la barbacoa sigue siendo un platillo infaltable en celebraciones, ferias y reuniones familiares. Su popularidad ha traspasado fronteras, pero su esencia sigue siendo la misma: una cocción lenta, un sabor profundo y una historia que se saborea en cada bocado.