Cormorán orejudo: el experto buceador que sorprende por su habilidad para cazar
Esta ave acuática destaca por su capacidad para sumergirse y perseguir peces, además de su característico plumaje y hábito de extender las alas para secarlas al sol

El cormorán orejudo (Nannopterum auritum) es una especie que puede alcanzar hasta 90 centímetros de longitud y posee una gran capacidad para desplazarse bajo el agua en busca de alimento. Sus patas palmeadas funcionan como una poderosa herramienta para impulsarse durante la caza.
Un ave adaptada al agua y al vuelo
El cormorán orejudo es una de las aves acuáticas que destaca por sus habilidades para la pesca. Su pico curvado, la piel naranja alrededor del rostro y el característico comportamiento de extender las alas después de salir del agua son algunos de sus rasgos más reconocibles.
Su nombre científico es Nannopterum auritum. De acuerdo con especialistas, puede medir entre 70 y 90 centímetros y alcanzar una envergadura de hasta 132 centímetros.
Jacqueline May Díaz, vocera de Desarrollo y Medio Ambiente, A.C., explicó que esta especie cuenta con características físicas que le permiten adaptarse a diferentes ambientes. Además, su vuelo a baja velocidad facilita que pueda posarse tanto en árboles como en cables.
Durante la época reproductiva desarrolla un llamativo plumaje doble, blanco y negro, en la zona de la cresta. Sin embargo, esta característica solamente puede observarse durante un periodo corto.
En su etapa adulta, el plumaje es predominantemente negro, con tonalidades verdes o azuladas y una apariencia escamosa en la parte dorsal.
Sus patas son clave para la caza
Una de las principales habilidades del cormorán orejudo es su capacidad para bucear. Esta ave captura peces al sumergirse en aguas poco profundas y utiliza sus patas completamente palmeadas para impulsarse y desplazarse debajo de la superficie.
Después de salir del agua, suele colocarse sobre ramas, rocas u otras superficies expuestas y extender las alas para favorecer el secado de sus plumas, las cuales no son completamente impermeables.
A diferencia de otras especies de cormoranes, el cormorán orejudo puede adaptarse a distintos tipos de hábitat y mantiene una buena capacidad de vuelo incluso a velocidades bajas.
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Peces, su principal fuente de alimento
La alimentación de esta especie está basada principalmente en peces, entre ellos mojarras, peces gato y ejemplares que forman parte de cardúmenes de especies nativas.
Para capturarlos, el cormorán se sumerge desde la superficie y utiliza sus patas palmeadas para perseguir a las presas bajo el agua, mientras que su pico le permite atraparlas.
El biólogo Fermín Chaídez Ochoa señala que los peces pequeños pueden ser ingeridos completos dentro del agua o inmediatamente después de salir a la superficie. Cuando se trata de presas de mayor tamaño, el ave suele trasladarlas hasta la orilla o una roca para manipularlas antes de alimentarse.
Reproducción en colonias
Durante la temporada reproductiva, los cormoranes orejudos forman colonias y construyen sus nidos en árboles, acantilados o directamente en el suelo de sitios aislados próximos a cuerpos de agua.
La bióloga Estela Díaz Montes de Oca explica que los nidos tienen forma de plataforma y son elaborados principalmente con ramas, algas y hierbas. En algunos casos, estas estructuras son reutilizadas y reforzadas durante diferentes temporadas reproductivas.
Las hembras suelen poner entre tres y cinco huevos de tonalidad azul pálido, cubiertos por una capa calcárea blanca. Tanto el macho como la hembra participan en la incubación, proceso que dura aproximadamente entre 23 y 26 días.
Una vez que nacen los polluelos, ambos padres intervienen en su cuidado y alimentación. Las crías nacen sin plumas y completamente dependientes, por lo que permanecen bajo la protección de los adultos hasta alcanzar el desarrollo necesario para comenzar a volar.



