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Doctrina del Shock

AGUAS INTERNACIONALES - José Miguel Martínez

Opinión | 27/07/2026| 20:52
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Hace algunos días Daniel Ortega, dictador de Nicaragua, declaró públicamente que “ya no volverá a haber elecciones” para que la izquierda no pueda llegar al poder. Esto mientras las personas que asistieron a la reunión aplaudían de manera descontrolada. El dictador aseguró, además, que los estadounidenses están conspirando para ganar las elecciones y apoderarse de la silla presidencial que lleva ocupando continuamente desde el 2007.

Ortega fue guerrillero y luchó contra la dinastía que gobernaba su país. Para 1985 terminó siendo presidente por primera vez, para después, en 2007, perpetuarse y terminar socavando a la oposición lentamente hasta cambiar la Constitución sin que el pueblo pudiera hacer algo. Ahora, él y su esposa son presidente y vicepresidenta de Nicaragua, hasta que la muerte los separe del cargo.

Ortega se encargó de que la oposición y la ciudadanía tuvieran miedo de hacerle frente. A esto se le conoce como “Doctrina del Shock”. La mayoría de aplicaciones de esta doctrina son rápidas y contundentes, pues sirven para realizar cambios drásticos aprovechando aquellos momentos en los que la sociedad está más asustada y vulnerable para evitar desacuerdos.  Sin embargo, este uso de la doctrina fue paulatino, lento, casi invisible.

Si bien la autora que propuso este término, Naomi Klein, sostiene que la Doctrina del Shock solo se puede usar a favor del capital, creo que podemos decir que también es aplicable a favor del Estado. Un ejemplo claro es “El cuento de la Criada”, libro en el que una crisis política de proporciones inmensas azota a Estados Unidos y deriva en la desaparición de derechos.

Si lo alejamos de la ficción y lo trasladamos a la realidad, vale la pena recordar 1973. Cuando Augusto Pinochet tomó el poder, usó la represión y el miedo para poder afianzarse en el cargo, sin contar que también las personas estaban muy asustadas como para comentar que los cambios institucionales y políticos que atravesaba el país no eran los mejores para la población. 

Estados Unidos la ha aplicado infinidad de veces; desde el ataque a sus barcos en la Primera Guerra Mundial, como el ataque a Pearl Harbor en Hawaii en la Segunda Guerra Mundial. Justifican y mueven la opinión pública para entrar a las guerras. Por su parte, la población estaba tan espantada que aceptaron entrar en ambas guerras sin mucho esfuerzo.

Si presentamos atención, la Doctrina del Shock está presente en casi todos los acontecimientos graves, internacionales y nacionales. Siempre que hay una catástrofe hay personas que se benefician de ella para poco a poco, o incluso de golpe, cambiar el panorama en el que nos encontramos: como arrastrarnos a una guerra o dejarnos sin elecciones.

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