Gastronomía

Chone, la ancestral bebida oaxaqueña que preserva siglos de tradición gastronómica

Elaborado con maíz, cacao, chile guajillo y rosita de cacao, este preparado tradicional sigue vivo en comunidades de los Valles Centrales de Oaxaca

Gastronomía | 17/06/2026 | 11:13

El chone es una de las bebidas más antiguas de Oaxaca y forma parte del patrimonio culinario de los Valles Centrales. Su elaboración combina ingredientes de origen mesoamericano como maíz, cacao, chile guajillo, pixtle y rosita de cacao, una receta que ha trascendido generaciones y continúa presente en festividades y celebraciones comunitarias.

Aunque bebidas tradicionales como el tejate y el chocolate suelen ser las más representativas de Oaxaca, el chone ocupa un lugar especial dentro de la cocina regional. Esta preparación ancestral ha acompañado durante siglos reuniones familiares, fiestas religiosas y eventos comunitarios en localidades como Santa María Atzompa, San Bartolo Coyotepec y la Villa de Zaachila.

Su permanencia se debe al conocimiento transmitido entre generaciones que han conservado la receta original y las técnicas tradicionales de preparación.

¿Qué es el chone y cuáles son sus ingredientes?

El chone es una bebida caliente elaborada a partir de maíz cocido, que posteriormente se muele y se transforma en una base similar al atole.

A esta preparación se le añaden ingredientes característicos de la cocina mesoamericana, entre ellos chile guajillo, cacao, rosita de cacao, pixtle o semilla de mamey, achiote y piloncillo. El resultado es una bebida de tonalidad rojiza, aroma intenso y una combinación de sabores dulces, especiados y ligeramente ahumados.

Tradicionalmente se sirve durante festividades y suele acompañarse con tamales, pan u otros alimentos típicos de la región.

Una receta que conserva métodos tradicionales

La elaboración del chone requiere varias etapas. El chile guajillo se tuesta y remoja previamente, mientras que la rosita de cacao y el pixtle se cocinan sobre el comal para potenciar sus aromas.

Posteriormente, estos ingredientes se muelen junto con el cacao y se mezclan con el maíz cocido. El achiote aporta el color característico de la bebida y el piloncillo se utiliza para equilibrar los sabores.

Este proceso refleja prácticas culinarias que han permanecido vigentes desde tiempos antiguos y que forman parte de la identidad gastronómica de Oaxaca.

Orígenes que se remontan a la época prehispánica

Diversos registros históricos señalan que el chone tiene raíces anteriores a la llegada de los españoles. Investigaciones relacionan esta bebida con una preparación conocida como “tzone”, documentada durante el siglo XVI por el médico y naturalista Francisco Hernández durante sus recorridos por la Nueva España.

Estos antecedentes sugieren que la combinación de maíz y cacao ya formaba parte de la alimentación y las tradiciones ceremoniales de los pueblos originarios de la región.

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Presente en celebraciones y tradiciones comunitarias

A lo largo de los siglos, el chone ha estado vinculado a festividades religiosas y eventos populares. Documentos históricos del siglo XIX mencionan su consumo durante celebraciones tradicionales en la ciudad de Oaxaca y sus alrededores.

Su presencia en reuniones comunitarias fortaleció su papel como símbolo de convivencia y patrimonio cultural dentro de los Valles Centrales.

Actualmente, la preparación del chone persiste principalmente en comunidades como Zaachila, Santa María Atzompa y San Bartolo Coyotepec.

En estas localidades, cocineras tradicionales y familias han impulsado esfuerzos para preservar la receta y transmitirla a nuevas generaciones. Algunas versiones contemporáneas mantienen los ingredientes esenciales que le han dado identidad durante siglos.

Pese a ser menos conocido que otras bebidas tradicionales mexicanas, el chone representa una valiosa expresión de la riqueza cultural y culinaria de Oaxaca.

La combinación de ingredientes ancestrales y técnicas heredadas convierte a esta bebida en un testimonio vivo de la historia gastronómica de los pueblos de los Valles Centrales, donde continúa siendo parte de la memoria colectiva y de las celebraciones comunitarias.

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