Divorcios elevan la deserción escolar en el Itescam
Los conflictos familiares y el impacto emocional se consolidan como las principales causas de abandono en la educación superior de Calkiní.
Los problemas familiares y el impacto emocional derivados de los divorcios de los padres se han convertido en una de las principales causas de deserción en la educación superior dentro de la región del Camino Real. Durante el último ciclo escolar, el Instituto Tecnológico de Calkiní (Itescam) registró la baja de 132 estudiantes debido a motivos personales y familiares, una cifra que, aunque representa una disminución en comparación con los 160 abandonos reportados el año anterior, mantiene en alerta a las autoridades educativas del estado.
Directivos de la institución reconocieron que la salud mental de la comunidad estudiantil es un reto prioritario en la era postpandemia, ya que las crisis económicas y las rupturas en el núcleo del hogar afectan directamente el bienestar de los jóvenes, llevándolos a interrumpir su preparación profesional. Ante este panorama, el plantel ha fortalecido sus áreas psicopedagógicas y sus redes de tutorías para brindar un acompañamiento más cercano a los alumnos en situación de vulnerabilidad.
Salud mental: el reto de la educación superior
Actualmente, cerca del 15% de la matrícula total del Itescam —la cual ronda los dos mil alumnos— ha requerido atención especializada debido a cuadros de ansiedad, estrés o crisis originadas por los divorcios de los padres y otros conflictos familiares. Los especialistas del área psicopedagógica señalan que la inestabilidad en el hogar suele mermar el rendimiento académico de los universitarios, quienes muchas veces se ven obligados a buscar empleo o asumir roles de cuidado, descuidando sus estudios.
Estrategias de prevención y crecimiento institucional
“La salud mental de los jóvenes debe atenderse de forma conjunta entre la familia, la escuela y el sector salud para prevenir problemas graves como la deserción, la violencia y el bullying”, señalaron las autoridades del plantel.
Para contrarrestar esta problemática, el tecnológico trabaja en estrecha vinculación con los padres de familia y las escuelas preparatorias de origen, implementando mecanismos de alerta temprana que permitan detectar focos rojos antes de que el estudiante decida abandonar las aulas. En materia de seguridad interna, se mantiene una coordinación constante con corporaciones locales, reportando un saldo blanco sin incidentes graves dentro del campus.
A pesar de los retos sociales y de los desafíos que implican los divorcios de los padres en el entorno familiar, el Itescam reportó un balance positivo en su última convocatoria de ingreso al recibir a 707 nuevos estudiantes procedentes de diversos municipios de Campeche y el vecino estado de Yucatán, lo que representa un crecimiento del 10% en su matrícula de nuevo ingreso.




