El regreso al origen: Analizan urnas funerarias mayas halladas en Campeche
Antropólogos del INAH estudian restos infantiles y objetos rituales encontrados en el Tramo 2 del Tren Maya, revelando detalles sobre la cosmovisión y el alto rango de las poblaciones prehispánicas.
El pasado de la civilización maya sigue emergiendo de entre la selva y la tierra de Campeche. Un equipo de especialistas se encuentra descifrando los secretos guardados en 19 urnas mortuorias recuperadas durante los trabajos del Proyecto de Salvamento Arqueológico (PSA) del Tren Maya. Estos hallazgos, localizados en el sitio de Cansacbé, no solo son contenedores de restos óseos, sino verdaderos libros abiertos sobre la jerarquía, el linaje y la espiritualidad de quienes habitaron la región hace siglos.
Tesoros en el Tramo 2: El hallazgo en Cansacbé
Las urnas fueron recuperadas en octubre de 2025 en el tramo que conecta Escárcega con Calkiní. Bajo la coordinación del arqueólogo Manuel Pérez Rivas y con el respaldo de la Secretaría de Cultura y el INAH, este frente de trabajo ha logrado un acervo impresionante de aproximadamente 1,000 entierros humanos. Sin embargo, las 19 urnas actuales destacan por su complejidad simbólica y el estado de los objetos rituales que las acompañan.
El simbolismo del vientre materno
Para los antiguos mayas, las vasijas funerarias representaban el ciclo de retorno al origen. Los antropólogos físicos Ángel Eduardo García Flores y Julián del Castillo López explican que la forma de la urna evoca el vientre materno. En uno de los casos más significativos, se hallaron los restos de un niño de apenas 3 años en posición sedente (sentado), orientado hacia el este para simbolizar el renacimiento con el sol naciente, acompañado por un fragmento del cráneo de un ancestro adulto.
Linajes de élite y objetos sagrados
El estudio de estas piezas ha revelado la presencia de individuos de alto rango social. En algunas urnas se encontraron “cajetes matados”, que son vasijas fracturadas intencionalmente para “liberar su espíritu” y acompañar al fallecido. Además, el hallazgo de un diente de tiburón —emblema vinculado tradicionalmente a mujeres de la élite política— sugiere que incluso los niños enterrados pertenecían a familias con un peso jerárquico importante dentro de la organización prehispánica.
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Un trabajo de microexcavación y paciencia
Debido a la alta fragmentación y erosión de los restos, los investigadores realizan labores de microexcavación con extrema delicadeza. Junto a los huesos, se han recuperado artefactos líticos (piedra), caparazones de caracoles y conchas marinas. Estos elementos no son basura arqueológica, sino indicadores de la vida ritual y cotidiana que permiten reconstruir los procesos socioculturales de las poblaciones precortesianas de Campeche.
Entendiendo la muerte para conocer la vida
El análisis de estas 19 urnas continúa en laboratorio, buscando integrar disciplinas como la antropología física y la arqueología para profundizar en la cosmovisión maya. Los hallazgos en Cansacbé prometen arrojar nueva luz sobre cómo estas poblaciones entendían el paso al inframundo y cómo las estructuras de poder se mantenían incluso después de la muerte, dejando un legado que hoy, en pleno 2026, seguimos redescubriendo.




