En el corazón del Camino Real, familias enteras de artesanos preservan la técnica milenaria de tejer sombreros de jipijapa dentro de cuevas naturales para lograr una flexibilidad única.
Bécal, una pequeña localidad en el norte de Campeche, resguarda uno de los secretos artesanales más fascinantes de México: la elaboración de sombreros de jipijapa bajo tierra. Este marzo de 2026, la tradición sigue viva gracias al esfuerzo de decenas de familias que han heredado la técnica de generación en generación. No se trata solo de un oficio, sino de una profunda conexión entre el artesano, la planta de jipi y las características geológicas de la Península de Yucatán.
La humedad perfecta del subsuelo
La razón para tejer dentro de cuevas no es casualidad, sino pura sabiduría empírica. La fibra de la palma de jipijapa es extremadamente delicada y tiende a romperse con facilidad bajo el sol y el calor seco de la superficie. Al descender a las cuevas subterráneas, excavadas en el patio de las casas, los artesanos encuentran un microclima con la humedad constante y la temperatura fresca necesarias para mantener la fibra flexible y maleable, permitiendo un tejido fino y apretado.
Un tejido de paciencia y precisión
El proceso comienza mucho antes de bajar a la cueva. Las hojas de la palma de jipi se seleccionan cuidadosamente, se rayan y se secan al sol hasta obtener un tono blanquecino. Una vez en el taller subterráneo, la tejedora o el tejedor inicia la labor que puede durar desde un par de días hasta semanas, dependiendo de la fineza deseada. Algunos sombreros son tan flexibles que pueden enrollarse y guardarse en un estuche de madera sin perder su forma original.
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Identidad cultural del Camino Real
El sombrero de jipijapa es más que una prenda de vestir; es un símbolo de identidad para Bécal y toda la región del Camino Real. Esta artesanía define la economía local y atrae a visitantes curiosos que buscan autenticidad. Al comprar un sombrero directamente en el taller de un artesano, no solo se adquiere un objeto de alta calidad, sino que se apoya la continuidad de una práctica que forma parte del patrimonio cultural inmaterial del estado de Campeche.
Transmisión de saberes a las nuevas generaciones
A pesar de los desafíos del mercado moderno, los maestros tejedores de Bécal se esfuerzan por transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones. Muchos jóvenes alternan sus estudios con el aprendizaje del tejido en las cuevas familiares. Esta dedicación asegura que el sonido rítmico de los dedos entrelazando la fibra de jipi siga resonando bajo la tierra campechana, manteniendo vivo un arte que define el espíritu de perseverancia y creatividad de su gente.



