El berrinche como estrategia política
Aguas Internacionales por José Miguel Martínez
El 2 de abril de 2025, a inicios de su mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró emergencia nacional para imponer aranceles, unilateralmente, a más de la mitad del planeta.
En respuesta, el pasado viernes la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos resolvió que Trump excedió sus competencias al aplicarlos. Trump, por supuesto, no lo tomó de la mejor manera e hizo “todo un show”.
Primero, declaró que pondría un arancel global del 10% a todo el mundo, sin excepciones. Su justificación es que la Suprema Corte está siendo controlada por potencias extranjeras y no sirven a los intereses estadounidenses.
Así, el sábado en la mañana anunció que los aranceles subían de un 10 a un 15%, con efecto inmediato. Por su parte, la Suprema Corte puede activar mecanismos en caso de que Trump desacate el ordenamiento, como multas y sanciones contra el presidente.
Además, la Corte puede impulsar un juicio político en contra de Trump, pero éste tiene que pasar primero por el Congreso de Estados Unidos.
Sin embargo, no es la primera vez que Trump hace “berrinche” y desafía tanto a las instituciones internas como a las externas. Recordemos que, en 2016, perdió las elecciones contra Biden y mandó a asaltar el Capitolio de Estados Unidos.
El caos duró al menos un par de horas hasta que la policía de Washington, en coordinación con la Guardia Nacional, lograron sacar a los manifestantes. Otro berrinche ocurrió cuando la ex Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) le negó información al Departamento de Eficiencia Gubernamental.
Ante la negativa de USAID, la respuesta de Trump, en coordinación con Elon Musk, titular en su momento de este departamento, fue nada menos que desaparecer a USAID.
La justificación del presidente estadounidense en ese momento fue que la oficina gastaba mucho dinero y que no resultaba viable seguir financiando a todo el mundo. También hizo un show en Davos, donde ridiculizó a Macron, presidente de Francia, y al secretario general de la OTAN debido a las fuertes críticas que recibió por intentar apropiarse de Groenlandia.
Como parte de estas rabietas, el mandatario estadounidense ha llegado al punto de publicar conversaciones privadas para ridiculizar a todos los que no comparten sus ideas.
Pero mientras Trump hace berrinche y show, el mundo intenta ya no depender tanto de Estados Unidos. En esta línea se han visto movimientos geopolíticos muy interesantes.
Por ejemplo, vemos a Canadá de la mano de Carney acercarse a China y a México, teniendo muy buena recepción por parte de ambos países. Más aún, buscando reducir su dependencia de Estados Unidos, Canadá está considerando fuertemente unirse a la Unión Europea; lo que sería un batacazo a Estados Unidos y a Trump.
Por otro lado, China y Rusia han comentado que no le comprarán petróleo de Venezuela a Trump, por lo que su incursión en Venezuela empieza a parecer un problema, más que una solución para el Gobierno estadounidense.
Como es evidente, Trump ha intentado resolver todo a patadas y berrinches, pues contaba con que tenía el poder para poder hacer lo que quisiera.
Sin embargo, no se ha percatado de que, entre más personas pisa, más personas están en su contra.
Así, poco a poco el mismo Trump puede estar cavando su propia tumba política ¡Cuídense mucho y sigan las recomendaciones de las autoridades!



