Mujeres en la ciencia: talento estratégico para el desarrollo económico de México
Mujeres en la ciencia en México como motor de innovación y crecimiento económico
En un contexto global donde la economía del conocimiento y la innovación determinan la competitividad de los países, la participación de las mujeres en la ciencia se ha convertido en un activo estratégico para el desarrollo económico. En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se conmemora el próximo 11 de febrero, resulta clave analizar el papel del talento femenino en la generación de valor para México.
De acuerdo con el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), al 30 de junio de 2025 se registraron 44,835 personas investigadoras, de las cuales 18,444 son mujeres, lo que representa cerca del 41.1 % del total. Aunque la cifra aún refleja una brecha, el crecimiento de la participación femenina en la investigación científica abre oportunidades directas para fortalecer sectores estratégicos como la tecnología, la industria, la salud, la energía y la innovación aplicada.
Mujeres en la ciencia en México como motor de innovación y crecimiento económico
La experiencia de científicas mexicanas demuestra que la inversión en talento femenino no solo responde a una agenda de equidad, sino a una decisión con impacto en productividad, liderazgo e innovación, factores clave para la economía nacional.
Dra. Maura Elizabeth Ramírez Quesada

Desde temprana edad, su interés por la ciencia estuvo vinculado a la divulgación y al pensamiento crítico, habilidades que hoy son altamente valoradas en la economía del conocimiento. Su trayectoria refleja cómo la curiosidad científica se traduce en capital humano especializado, indispensable para resolver problemas complejos y desarrollar soluciones con impacto en distintos sectores productivos.
La formación científica, explica, permite entender procesos cotidianos desde una lógica estructurada, lo que fortalece la toma de decisiones y la generación de valor en entornos altamente técnicos y competitivos.
Dra. Thelma Arenas Rodríguez
Para ella, la investigación científica es una forma de explicar el mundo, pero también de construir soluciones aplicables. Reconoce que la carrera científica exige una dedicación intensa y decisiones personales complejas; sin embargo, subraya que el impacto de la ciencia aplicada es cada vez más relevante para el desarrollo económico de México.
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Uno de sus proyectos más importantes, con casi ocho años de investigación, está próximo a presentar resultados, lo que ejemplifica cómo la ciencia requiere inversión a largo plazo, pero genera retornos en innovación, desarrollo tecnológico y transferencia de conocimiento.
Además, destaca que el avance del liderazgo femenino en instituciones científicas ha fortalecido la confianza y la motivación para escalar profesionalmente, creando un entorno más competitivo y diverso, condición clave para la innovación sostenida.
Brechas de género y costos económicos
A pesar de los avances, la desigualdad de género en la ciencia sigue representando un costo económico. Las científicas enfrentan mayores cargas relacionadas con el cuidado familiar y una menor permanencia en los niveles más altos de la carrera, lo que limita el aprovechamiento pleno del talento disponible.
Cerrar estas brechas no solo es una cuestión social, sino una estrategia económica: mayor participación femenina en ciencia implica más innovación, mejor uso del capital humano y mayor capacidad del país para atraer inversión, desarrollar tecnología y competir en mercados globales.
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