Bad Bunny no cobra, pero gana millones: el negocio detrás del medio tiempo más rentable
Bad Bunny convierte el medio tiempo del Super Bowl en la inversión más rentable de la música global
Bad Bunny cobrará cero dólares por encabezar el medio tiempo del Super Bowl LX, pero su participación se perfila como la operación financiera más rentable de la industria musical global. Gracias al llamado efecto post-show, el catálogo del artista puertorriqueño podría dispararse hasta los 1.7 millones de dólares semanales, superando los récords de impacto económico registrados por Rihanna y Kendrick Lamar, ante una audiencia que se prevé supere los 130 millones de espectadores.
Aunque la NFL solo cubre una parte de la producción del espectáculo —cuyo costo en los últimos años ha oscilado entre 10 y 20 millones de dólares—, la exposición global convierte cada segundo en pantalla en un multiplicador de ingresos sin precedentes. En términos de negocios, el medio tiempo del Super Bowl funciona como una plataforma de marketing masivo con retornos que ninguna campaña tradicional puede igualar.
Bad Bunny y el efecto post-show: la máquina de ingresos de la música global
Antes del Super Bowl, el repertorio de Bad Bunny ya genera alrededor de 788,500 dólares semanales únicamente en Estados Unidos, de acuerdo con estimaciones de Billboard basadas en datos de Luminate.
Tras su actuación, estas cifras podrían más que duplicarse, alcanzando los 1.7 millones de dólares por semana, consolidando al artista como un caso de estudio en monetización musical.
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Este crecimiento responde a una tendencia histórica de la NFL: todos los artistas que encabezan el espectáculo experimentan un repunte significativo en consumo. Sin embargo, mientras el promedio de la industria observa un aumento del 60 % en la segunda semana posterior al juego, las métricas proyectadas de Bad Bunny apuntan a un incremento del 115 %, un nivel sin precedentes que supera el impacto de cualquier artista anglo que lo haya antecedido.
Apple Music, el mayor inversionista estratégico de la marca Bad Bunny

Detrás de este fenómeno hay una estrategia clara de plataformas digitales como Apple Music, que ha apostado fuertemente por el artista como parte de su expansión en el mercado latino, el segmento de mayor crecimiento dentro del consumo digital de música. Para la tecnológica, Bad Bunny no es solo un músico, sino un activo estratégico capaz de atraer y retener suscriptores en todo el continente americano.
El poder de esta marca global se refleja también en Spotify, donde Bad Bunny se coronó como Artista Global Top por cuarta vez consecutiva, acumulando 19,800 millones de reproducciones en 2025. Estas cifras confirman que su liderazgo no solo es cultural, sino profundamente financiero.
En la economía de la música actual, Bad Bunny demuestra que no cobrar por el escenario más visto del mundo puede ser la inversión más rentable de todas.
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