Playa Escondida, el tesoro natural oculto de las Islas Marietas en Nayarit
Un paraíso de arena blanca y aguas cristalinas que solo puede visitarse en marea baja dentro del Parque Nacional Islas Marietas
La Playa Escondida, también conocida como Playa del Amor, es uno de los destinos naturales más sorprendentes de México. Ubicada en las Islas Marietas, frente a la costa de Nayarit, destaca por su acceso limitado, su origen singular y su riqueza ecológica protegida por un parque nacional.
La Playa Escondida, popularmente llamada Playa del Amor, se localiza en una de las islas que conforman el Parque Nacional Islas Marietas, en la parte norte de la Bahía de Banderas. Este enclave natural se encuentra aproximadamente a una hora en embarcación desde Puerto Vallarta y a solo 15 minutos de Punta Mita, en el estado de Nayarit.
Se trata de una playa aislada dentro de una cavidad natural abierta al cielo, donde la arena blanca contrasta con las aguas azul intenso del océano Pacífico. Su singular apariencia ha convertido al lugar en uno de los sitios más fotografiados y visitados de la Riviera Nayarit, atrayendo a turistas nacionales e internacionales.
El archipiélago de las Islas Marietas se formó por actividad volcánica y alberga una notable diversidad de vida marina, incluyendo peces de arrecife, tortugas marinas, mantarrayas, delfines y anguilas. Durante el invierno, también es posible observar ballenas jorobadas en las inmediaciones del parque nacional.
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Aunque su aspecto parece completamente natural, especialistas señalan que la apertura que permite la entrada de luz solar a la Playa Escondida pudo haberse originado por pruebas militares realizadas en la primera mitad del siglo XX, cuando las islas fueron utilizadas para ejercicios de artillería. Décadas después, el científico Jacques Cousteau impulsó acciones para proteger el ecosistema, lo que derivó en la declaratoria del Parque Nacional Islas Marietas en 2005.
Un acceso restringido para preservar el ecosistema
La Playa Escondida solo puede visitarse cuando la marea es baja y su acceso se realiza nadando o en kayak a través de un túnel marino, lo que refuerza la sensación de aislamiento y exclusividad del lugar. Debido a las corrientes, el ingreso puede resultar desafiante para algunos visitantes.
Con el fin de proteger la flora y fauna del parque, únicamente se permiten actividades no invasivas y el acceso está regulado mediante el pago de una tarifa destinada a la conservación ambiental. Además, se han aplicado cierres temporales para la restauración de corales y la protección de más de 100 especies de aves y peces que habitan en la zona.




