Donald Trump amenaza con demandar a Trevor Noah por chiste en los Grammy
Lo que debía ser una noche de gala, música y celebridades en Los Ángeles se transformó rápidamente en el nuevo campo de batalla personal de Donald Trump, quien no tardó en volcar su furia contra el presentador de los Grammy, Trevor Noah. ¿Qué pasó en los Grammy?
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La tensión alcanzó su punto máximo cuando Noah, conocido por su estilo ácido y satírico, lanzó un dardo directo hacia el mandatario durante su monólogo de apertura. La mención de un tema tan sensible como la isla de Jeffrey Epstein —en un contexto donde recientemente se liberaron 3 millones de documentos sobre el caso— fue la chispa que encendió la mecha en la red social Truth Social.
Un monólogo, una isla y la furia presidencial
Todo comenzó cuando Trevor Noah, en medio de las risas del público, bromeó sobre la supuesta necesidad de Trump de encontrar una “nueva isla” para reunirse con Bill Clinton ahora que Epstein no está, haciendo una referencia irónica a Groenlandia. La respuesta del presidente no se hizo esperar, calificando al comediante de “pobre, patético y sin talento”.
Trump negó categóricamente haber pisado jamás la propiedad de Epstein, calificando las palabras de Noah como “difamatorias e incorrectas”. El mandatario fue más allá al asegurar que, hasta esa noche, ni siquiera los medios de comunicación a los que él denomina “noticias falsas” se habían atrevido a lanzar tal acusación. En su mensaje, advirtió a la cadena CBS y al propio Noah que sus abogados ya están preparando una demanda “por un dineral”, comparando la situación con procesos legales previos contra exasesores como George Papadopoulos.
Protestas en el escenario: La música contra la política
Más allá de los roces legales, la gala de los Grammy 2025 se convirtió en un altavoz de resistencia. Artistas de la talla de Bad Bunny y Billie Eilish aprovecharon sus intervenciones y discursos para manifestarse contra las políticas migratorias de la administración Trump, generando un ambiente de confrontación que el presidente describió como “lo peor” y “prácticamente imposible de ver”.
Para Trump, la caída en las audiencias de eventos como los Grammy o los Oscar es una prueba de que el público está cansado de lo que él llama “basura”. Sin embargo, el trasfondo de esta pelea legal plantea preguntas serias sobre los límites de la libertad de expresión, la sátira política y cómo el poder ejecutivo reacciona ante la crítica en la cultura popular. ¿Qué opinas?




