Gastronomía

Caldo de piedra de Oaxaca: la joya culinaria ancestral que hierve con fuego de volcán

Un platillo ritual de raíces prehispánicas que convierte la cocina en ceremonia y preserva la identidad indígena de la Cuenca del Papaloapan.

En las riberas de los ríos de la Cuenca del Papaloapan, particularmente entre comunidades chinantecas, mazatecas y cuicatecas de Oaxaca, sobrevive una tradición culinaria que desafía al tiempo: el caldo de piedra, un platillo que no se cocina al fuego, sino con piedras volcánicas incandescentes.

Su origen se remonta a la época prehispánica, cuando las comunidades indígenas, sin acceso a utensilios metálicos, desarrollaron esta técnica como una solución ingeniosa para cocinar al aire libre durante jornadas de pesca. Los hombres recolectaban camarones o pescado fresco del río, mientras que las mujeres preparaban hierbas, jitomate, chile y cebolla. Todo se colocaba en una jícara, guaje o cuenco de piedra, y el hervor se lograba introduciendo piedras previamente calentadas en la fogata.

Autentico Caldo de Piedra hirviendo/Video tomado de las redes sociales

El sonido del agua al contacto con la piedra al rojo vivo marca el inicio del ritual: el caldo comienza a burbujear frente a los comensales, en un acto que combina cocina, ceremonia y convivencia comunitaria. No se trata solo de alimento, sino de un gesto de identidad y respeto por la naturaleza.

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Históricamente, el caldo de piedra también ha tenido un valor ceremonial. En algunas comunidades se prepara como ofrenda en celebraciones colectivas, rituales de agradecimiento o reuniones familiares importantes. La preparación tradicional sigue reglas claras: las piedras deben ser de origen volcánico para evitar que estallen y para garantizar una cocción segura.

En tiempos recientes, este platillo ha cruzado fronteras. Chefs oaxaqueños lo han llevado a festivales gastronómicos internacionales, donde es reconocido como una de las técnicas culinarias más antiguas vivas en el mundo. Su carácter “extravagante” no reside en ingredientes exóticos, sino en su pureza, sencillez y profundo simbolismo cultural.

Hoy, el caldo de piedra representa resistencia cultural frente a la homogeneización gastronómica. Cada preparación es un recordatorio de que la cocina mexicana no solo se prueba: se hereda, se honra y se vive.


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