Trump reafirma su interés por Groenlandia, no descarta usar ejercito
La Casa Blanca confirma que la adquisición de la isla ártica es considerada un asunto de seguridad nacional y que todas las opciones están sobre la mesa.

Groenlandia, pieza clave en la disputa ártica
La administración de Donald Trump considera que Groenlandia ocupa una posición estratégica fundamental para la seguridad de Estados Unidos. Su ubicación en el Ártico la convierte en un punto clave para la vigilancia militar, el control de rutas marítimas emergentes y la contención de potencias rivales en una región cada vez más disputada.

Opciones diplomáticas y presión estratégica
De acuerdo con el posicionamiento oficial, el presidente y su equipo de seguridad nacional evalúan diversas alternativas para avanzar en el objetivo de incorporar Groenlandia a la órbita estadounidense. Aunque no se detallaron los mecanismos específicos, se dejó claro que se trata de un asunto prioritario de política exterior.
La Casa Blanca subrayó que, como comandante en jefe, el presidente cuenta con todas las herramientas del Estado para proteger los intereses nacionales, incluyendo el uso de las fuerzas armadas, aunque no se precisó si existe un plan operativo concreto.
Un tema que genera tensión internacional
La sola mención de una posible acción militar ha generado inquietud en la comunidad internacional. Groenlandia es un territorio autónomo bajo soberanía del Reino de Dinamarca, aliado histórico de Estados Unidos, lo que añade una dimensión diplomática delicada a cualquier intento de adquisición forzada.
El interés de Trump por Groenlandia no es nuevo, pero el endurecimiento del discurso refleja el aumento de la rivalidad global en el Ártico, donde Estados Unidos, Rusia y China buscan ampliar su influencia política, económica y militar.
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El Ártico como nuevo tablero geopolítico
El debate sobre Groenlandia pone de relieve la creciente importancia estratégica del Ártico en el siglo XXI. La región concentra recursos naturales, rutas marítimas emergentes y posiciones clave para la defensa continental, factores que han transformado a este territorio en uno de los principales focos de competencia entre potencias.
Mientras tanto, el futuro de Groenlandia vuelve a colocarse en el centro de una discusión que trasciende lo territorial y apunta directamente al equilibrio de poder global.





