Opinión

Quintana Roo, un nuevo referente político en el sureste

La fuerza de las transformación/Por: Jorge Sanén

Durante muchos años, Quintana Roo fue visto únicamente como un motor turístico del país. Hoy, el estado ha comenzado a ocupar un lugar distinto: el de referente político en el sureste mexicano. No por casualidad, sino por una forma diferente de gobernar, de legislar y de construir acuerdos con sentido social.

La Cuarta Transformación encontró en Quintana Roo un territorio dispuesto al cambio. Aquí se demostró que es posible combinar desarrollo económico con justicia social, crecimiento con bienestar y turismo con derechos. Ese equilibrio ha colocado al estado como un ejemplo de cómo el sureste puede avanzar sin repetir los errores del pasado.

El liderazgo que hoy se ejerce desde el gobierno estatal ha sido clave para este posicionamiento. Bajo la conducción de la gobernadora Mara Lezama, Quintana Roo ha impulsado un modelo de gobierno cercano, humanista y territorial, que escucha al pueblo y traduce sus demandas en políticas públicas. Esta forma de gobernar ha generado estabilidad, confianza institucional y resultados visibles.

Desde el Congreso del Estado, también se ha contribuido a consolidar este papel. El trabajo legislativo ha acompañado la transformación con leyes que fortalecen derechos, impulsan la igualdad sustantiva, promueven la justicia social y respaldan un desarrollo ordenado y sostenible. La coordinación con el Gobierno Federal ha permitido que los grandes proyectos nacionales se conviertan en beneficios concretos para la gente.

Obras estratégicas, inversión social y programas de bienestar han colocado a Quintana Roo en la agenda nacional como un estado que no solo recibe recursos, sino que los traduce en impacto social. Esa capacidad de gestión y ejecución ha sido observada por otras entidades del sureste como un referente de cómo articular políticas públicas con resultados.

Ser un referente político implica también responsabilidad. Significa actuar con congruencia, cuidar la gobernabilidad y mantener la cercanía con la ciudadanía. Quintana Roo ha entendido que la transformación no se decreta: se construye con trabajo diario, diálogo permanente y unidad institucional.

Hoy el sureste mexicano mira a Quintana Roo como un estado que avanza con rumbo, que defiende la justicia social y que aporta estabilidad al proyecto nacional de la Cuarta Transformación. Ese papel no es un punto de llegada, es un compromiso permanente.

Desde este estado seguiremos trabajando para que Quintana Roo no solo sea un destino turístico de clase mundial, sino también un ejemplo político de cómo gobernar con el pueblo y para el pueblo.

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