Si EE.UU.AA. ya fue por Venezuela; ¿China irá por Taiwán?
La disputa por la isla combina reivindicaciones históricas, estrategia geopolítica y la supremacía en la industria de los semiconductores, un sector vital para la economía mundial.

Ahora que Estados Unidos ha iniciado su movimiento Geopolítico con Venezuela, muchos analistas se preguntan si lo que sigue es el movimiento del país de la Gran Muralla con la Isla de Taiwán.
Una herida histórica sin cerrar desde 1949
La posición oficial de la República Popular China se sustenta en el llamado principio de una sola China, según el cual Taiwán es una provincia que se separó tras el desenlace de la guerra civil china. En 1949, las fuerzas nacionalistas del Kuomintang se refugiaron en la isla luego de ser derrotadas por el Partido Comunista, dando origen a dos sistemas políticos distintos.
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Desde entonces, Pekín sostiene que es el único gobierno legítimo de toda China y considera a Taiwán un territorio pendiente de reunificación. Para el liderazgo chino, esta narrativa histórica no es solo simbólica, sino un elemento central de su legitimidad política interna.
Un enclave geoestratégico en el tablero del Pacífico
Más allá del pasado, Taiwán ocupa una posición estratégica clave en la denominada primera cadena de islas, una franja territorial que incluye a Japón y Filipinas, y que ha sido fundamental para la proyección militar de Estados Unidos en Asia.

El control de la isla permitiría a China ampliar significativamente su capacidad naval y aérea en el Pacífico occidental, reduciendo la influencia estadounidense en la región y alterando el equilibrio de poder con sus principales aliados. Por esta razón, Taiwán es vista en Pekín no solo como un territorio, sino como un punto de inflexión en la competencia global entre grandes potencias, y ahora que Estados Unidos ha entrado a Venezuela con un movimiento estratégico y certero al sustraer al entonces mandatario del país, Nicolas Maduro, quien actualmente se encuentra bajo la custodia estadounidense en su proceso jurídico, todo apunta que el gran País Asiático moverá sus piezas hacia Taiwán, lo que podría generar una desestabilización en el orden internacional.
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El corazón de la economía tecnológica mundial
Uno de los factores más sensibles del conflicto es el peso de Taiwán en la economía global. La isla es líder indiscutible en la fabricación de semiconductores avanzados, componentes esenciales para industrias que van desde los teléfonos inteligentes y los automóviles hasta la inteligencia artificial y los sistemas de defensa.
Empresas taiwanesas concentran la mayor parte de la producción de chips de última generación, lo que convierte a Taiwán en un nodo crítico de las cadenas de suministro globales. Un eventual control de esta capacidad productiva otorgaría a China una influencia tecnológica y económica sin precedentes.
Un objetivo político para el liderazgo chino
Para el presidente Xi Jinping y el Partido Comunista Chino, la reunificación con Taiwán es presentada como parte del “rejuvenecimiento nacional”, una misión histórica que simboliza el retorno de China a una posición central en el orden mundial.
Aunque Pekín afirma que su preferencia es una unificación pacífica bajo el modelo de “un país, dos sistemas”, también ha reiterado que no descarta el uso de la fuerza si considera que Taiwán avanza hacia una independencia formal, lo que se ha materializado recientemente con movilizaciones de gran alcance por aire y por tierra en cercanías de la isla, lo que ha desatado reacciones inmediatas de la comunidad internacional, que actualmente se ve fragmentada por los sucesos que acontecen en el mundo.
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Dos visiones irreconciliables
Mientras China ve a Taiwán como una provincia separatista, en la isla predomina la percepción de ser un Estado de facto, con un sistema democrático, gobierno electo y una identidad política diferenciada. Esta divergencia de visiones mantiene el conflicto latente y convierte a Taiwán en uno de los puntos más delicados de la estabilidad internacional.
Por lo tanto analistas sugieren tener la expectativa puesta sobre los futuros movimientos de China, que podría sumarse a grandes movimientos militares como el de Rusia a Ucrania o recientemente el de Estados Unidos a Venezuela, que si bien este ultimo no entro en una confrontación directa, si realizo un movimiento estratégico que hasta el momento apunta al beneficio directo de los recursos del llamado país petrolero.
El orden mundial se mueve.





