Opinión

Ponche, Rompope, Egg Nog, bebidas tradicionales que reconfortaron la temporada

Durante las celebraciones de fin de año, las bebidas calientes reconfortaron y ocupan un lugar familiar. Estemos cerca de nuestra gente o no, el calorcito de estas bebidas tomadas en una gran taza que calienta las manos y que humea hasta la nariz, nos hace sentir acogidos.

Más allá de su sabor, representan historia, identidad cultural y momentos de convivencia y confort. Provienen de distintas regiones del mundo.  Entre las más conocidas se encuentran el egg nog, el rompope, el ponche y el vino caliente o Glühwein del que hablamos justo estas fechas el año pasado.

El egg nog tiene su origen en la Europa medieval. Se cree que proviene de una bebida inglesa llamada “posset”, elaborada con leche caliente, huevos y especias, que era consumida por la aristocracia debido al alto costo de sus ingredientes. Con el paso del tiempo se refinó y se le agregó huevos y crema, creando una bebida con consistencia espesa parecida a las natillas. Con la colonización, la receta llegó a América del Norte, donde se popularizó en Estados Unidos gracias a la abundancia y calidad de productos lácteos. Con el tiempo, el egg nog se convirtió en una bebida típica de la temporada navideña, asociada a reuniones familiares y celebraciones de invierno. Hoy en día, es común encontrar versiones modernas que priorizan el sabor tradicional sin necesidad de alcohol. Tradicionalmente, se sigue elabora a base de leche, huevo, azúcar y la especia principal, nuez moscada. A partir de aquí canela, jengibre en polvo y otras espacias la personalizan al gusto de la reunión.

El rompope es una bebida profundamente ligada a la historia colonial de México. Se originó en el siglo XVII en los conventos de Puebla, donde las monjas perfeccionaron las utilizando ingredientes locales y técnicas europeas. Su nombre proviene de la palabra “rompon”, una bebida española, a base de ron, leche, huevos vainilla y canela. El rompope mexicano adquirió una identidad propia. Con el paso del tiempo, salió de los conventos y se integró a la cultura popular, convirtiéndose en un símbolo de celebraciones y festividades. Actualmente, el rompope es reconocido tanto a nivel nacional como internacional como una bebida tradicional mexicana. No olvidar que es ingrediente básico de la gelatina de rompope, algunos flanes y quien le dice no a un pan de elote rociado con rompope.

El ponche tiene una historia multicultural. Su origen se remonta a antiguas bebidas calientes de Asia y Europa que mezclaban frutas y especias. Al llegar a América Latina, la receta se adaptó a los ingredientes locales, dando lugar al ponche que hoy conocemos. En México y otros países, el ponche se consolidó como una bebida típica de las celebraciones decembrinas, especialmente durante las posadas. Su preparación suele ser un evento comunitario, donde familias y amigos colaboran, reforzando su valor social. Preparado con frutas de temporada que no pueden faltar como la guayaba, la caña, la manzana y las ciruelas pasas, se sirve caliente o frío y es una de las opciones más inclusivas, ya que tradicionalmente se consume sin alcohol y es apreciada por personas de todas las edades.  Claro que para ya nosotros entrados en edad el piquete que generalmente es ron o brandy le da un confort especial y vuelve más divertidas las piñatas.

En conjunto, estas bebidas tradicionales conectan culturas y generaciones. Más allá de sus ingredientes, simbolizan tradición, hospitalidad y el deseo de compartir

adiós fiestas, feliz año 2026

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