Atole de Reyes: la receta tradicional para acompañar la rosca este 6 de enero
Esta bebida caliente es símbolo de unión familiar durante la celebración del Día de Reyes

El atole de Reyes es una de las bebidas más representativas del 6 de enero en México. Su preparación casera no solo acompaña a la Rosca de Reyes, sino que refuerza una tradición que celebra la convivencia y la herencia cultural.
El Día de Reyes es una fecha profundamente arraigada en la cultura mexicana. Cada 6 de enero, familias y amigos se reúnen para partir la tradicional Rosca de Reyes, un pan dulce cargado de simbolismo que representa la unión, la esperanza y la convivencia.
Para acompañar este ritual, el atole se posiciona como la bebida ideal. Caliente, espeso y reconfortante, resulta perfecto para las bajas temperaturas de enero y para compartir en reuniones familiares. Preparar atole de Reyes en casa es una práctica sencilla que mantiene viva una tradición transmitida de generación en generación.
El origen del atole se remonta a la época prehispánica, cuando era una bebida básica en la alimentación mesoamericana. Con el paso del tiempo, su receta se ha adaptado a distintas celebraciones y sabores. Durante el Día de Reyes, las versiones más comunes incluyen vainilla, canela o chocolate, ingredientes que armonizan con el sabor de la rosca.
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La receta tradicional utiliza leche, agua y masa de maíz o fécula para lograr su característica textura cremosa. Al calentarse lentamente y mezclarse de forma constante, el atole adquiere una consistencia suave que lo convierte en un acompañamiento perfecto para el pan dulce.
Uno de los grandes atractivos del atole de Reyes es su versatilidad. Puede personalizarse con piloncillo en lugar de azúcar, chocolate en polvo o incluso un toque de cáscara de naranja para intensificar su aroma. Servido caliente en tazas o jarros, refuerza el ambiente festivo del 6 de enero.
Más allá de su preparación, el atole de Reyes representa un momento para compartir. Cocinarlo en casa invita a convivir, contar historias y reforzar los lazos familiares, convirtiéndolo en un elemento esencial de la celebración que sigue vigente año tras año.





