Rami Malek incursiona en las peliculas de acción/thriller con The Amateur
Tras dejar atrás los papeles cargados de prejuicios raciales, el actor regresa con un personaje que, impulsado por una pérdida, desafía al sistema en esta nueva entrega.

Antes de que Rami Malek ganara el Oscar por su interpretación de Freddie Mercury en “Bohemian Rhapsody”, el actor estadounidense, hijo de inmigrantes egipcios, acumuló papeles secundarios que, en su mayoría, reproducían estereotipos de hombres árabes relacionados con el terrorismo o el extremismo.
Cansado de estos roles, optó por rechazar cualquier personaje que reforzara una imagen negativa de los árabes o de Oriente Medio.
Fue una decisión arriesgada. Durante un tiempo, sabía que eso podría traducirse en menos trabajo, menos visibilidad y menos oportunidades. Sin embargo, también fue una forma de distanciarse de los papeles que, por su origen étnico, le eran asignados con frecuencia.
“Durante años me rechazaron por no ser lo suficientemente árabe para ciertos papeles, ni lo suficientemente caucásico para otros”, reconoce el actor en entrevista.
“Ese impulso proviene de un lugar de amor, ingenio, justicia, creatividad y un fuerte sentido de ser subestimado, y creo que eso puede ser bastante poderoso”, comenta Malek a EL UNIVERSAL.
La frase también refleja su propia trayectoria. El actor se identifica con su personaje no solo por lo que hace, sino por lo que representa: alguien a quien no se le concede, de entrada, el lugar central, pero que responde con firmeza y una fuerte convicción emocional.
“Él toma la decisión de hacer algo cuando otros no lo hacen, de llevarse a sí mismo a límites que ni siquiera sabe que es capaz de alcanzar”, explica. Esa experiencia marcó su carrera. Desde ese lugar ambiguo, difícil de clasificar en los castings tradicionales de Hollywood, Malek decidió asumir un tipo de resiliencia: la de rechazar papeles que lo mantenían atrapado en un prejuicio. Héroe fuera del molde
Ahora, con The amateur, película que se estrenará en cines el 10 de abril, interpreta a un personaje que refleja muchos de los principios por los que él mismo ha luchado fuera de pantalla: romper con los estereotipos, desafiar las expectativas y abrirse paso.
En el thriller, Malek da vida a Charles Heller, un criptógrafo de la CIA que pierde a su esposa en un ataque terrorista. Lejos de ser un agente entrenado o un hombre de acción, es un civil que, impulsado por la pérdida, decide enfrentarse al sistema para exigir justicia.
Para el actor, su personaje es un protagonista improbable: subestimado por quienes lo rodean, termina convirtiéndose en la fuerza que impulsa toda la historia.
“A veces piensa: ‘Tal vez cometí un gran error aquí’, y luego, encuentra la manera de crear la mayor escena de acción que incluso los superhéroes más grandes de hoy no podrían lograr”.
Bajo esas escenas espectaculares, como señala, lo que sostiene al personaje es algo más: una pérdida, una herida emocional que lo motiva a no quedarse inmóvil.
“No creo que los sentimientos sean tan oscuros como suenan”, explica Malek.
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“Nadie está asumiendo responsabilidad o rindiendo cuentas por la muerte de su esposa. Así que proviene más bien de un lugar de justicia, de asegurarse de que las personas sean responsables de sus actos, de que alguien no sea simplemente olvidado, especialmente alguien que fue la luz de su vida”.
Esa búsqueda de justicia, junto con la inteligencia y creatividad del personaje, fue lo que más atrajo a Malek del proyecto. También el hecho de que se tratara de un protagonista fuera de lo común: alguien que no encaja en el molde clásico del cine de espías.
“No es el típico héroe de acción. Así que creo que el público se sentirá, espero, más conectado con la historia, más conectado con el personaje”, comenta.
Una historia íntima
El trabajo del director James Hawes fue crucial para lograr esa visión. Según Malek, hubo un compromiso mutuo por alejarse de los clichés del cine de espionaje, algo que lo dejó satisfecho.
“Él es como yo”, dice sobre el realizador. “Siempre busca lo mejor y quiere crear escenas que nunca hayamos visto. No es que sean nuevas, sino que son fieles a lo que sienten sus personajes y eso da sentido a la película; eso me hace sentir orgulloso del filme”, concluye.