Elecciones intermedias en Estados Unidos: cómo se decide el poder en Washington
Por Verónica Moya
Ayer, 3 de noviembre, Estados Unidos celebró sus elecciones intermedias, llamadas así porque ocurren a la mitad del mandato presidencial. Donald Trump no aparecía en la boleta, pero el resultado definirá cuánto margen tendrá para gobernar en los dos años que le quedan.
Lo que está en juego es el Congreso. Se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes, cuyos miembros sirven periodos de dos años. En el Senado, donde cada estado tiene dos asientos y los mandatos duran seis años, se disputan 35 de los 100 lugares: 33 ordinarios y dos elecciones especiales para cubrir vacantes. Además, 36 estados eligen gobernador.
Los republicanos llegan con mayoría en ambas cámaras: 53 a 47 en el Senado y una ventaja estrecha en la Cámara baja. A los demócratas les bastaría ganar pocos distritos para tomar la Cámara de Representantes; el Senado les resulta más cuesta arriba.
¿Por qué importa? Quien controle el Congreso decide qué leyes avanzan, aprueba el presupuesto y puede investigar al Ejecutivo. Un Congreso dividido obligaría a la Casa Blanca a negociar cada iniciativa; uno alineado le daría vía libre. La historia también pesa: el partido del presidente suele perder escaños en las intermedias.
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Conviene tener paciencia con los resultados. No existe una autoridad electoral nacional; cada estado organiza y cuenta sus votos con reglas propias, y en varios el voto por correo puede tardar días en contabilizarse. Las proyecciones de los medios no son resultados oficiales.
Los ganadores asumirán el 3 de enero de 2027, cuando arranque el 120º Congreso. Para México y América Latina, su composición marcará el tono en comercio, migración y seguridad durante la segunda mitad del gobierno de Trump.
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