Elabora flores de cempasúchil de papel crepé paso a paso
La festividad del Día de Muertos representa un pilar fundamental en la identidad cultural de México, siendo una fecha especial en la que las familias mexicanas instalan altares para honrar la memoria de sus seres queridos. La flor de cempasúchil destaca como el elemento más representativo de esta tradición milenaria, pues su característico color brillante y su aroma inconfundible tienen la misión de guiar a las almas hacia las ofrendas. Esta celebración es tan relevante que forma parte del patrimonio inmaterial reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), además de ser promovida y protegida constantemente por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Cuando el presupuesto familiar es limitado o la disponibilidad del producto agrícola fresco representa un reto en ciertas regiones, la elaboración de réplicas artesanales se convierte en la alternativa ideal. De acuerdo con los instructivos pedagógicos impulsados por la Secretaría de Cultura a través de sus talleres comunitarios, las actividades manuales con papel no solo reducen significativamente los costos de los adornos festivos, sino que también promueven la integración familiar e incentivan la creatividad artística en los hogares.
Materiales para tu manualidad festiva
La preparación de esta colorida manualidad destaca por requerir elementos básicos que suelen encontrarse en cualquier hogar o papelería local, fomentando el aprendizaje lúdico respaldado por los programas de artes visuales del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). Para iniciar, es necesario reunir pliegos de papel crepé en tonos naranja o amarillo vívido, unas tijeras de punta mediana con buen filo y una engrapadora con suficientes grapas, aunque en su defecto se puede utilizar un trozo de hilo o estambre. También se requiere un lápiz y un objeto con base circular firme, como un vaso o un molde, que mida entre ocho y doce centímetros de diámetro.
La enorme flexibilidad del papel crepé facilita que, una vez terminada la labor, el volumen de la flor luzca tupido y natural tras el ensamblaje. Las autoridades del Gobierno de México fomentan estas prácticas sustentables y económicas en los planteles escolares a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP), integrando las artes manuales en la preservación continua de las tradiciones patrias.
Procedimiento de armado y acabado
El proceso de confección es sumamente ágil y garantiza un acabado redondo y esponjoso si se siguen cuidadosamente las instrucciones de armado. Para iniciar la elaboración, se debe extender el pliego de papel crepé y doblarlo de forma continua hasta juntar entre seis y veinte capas superpuestas, dependiendo de qué tan frondosa se desee la pieza. En seguida, se marca la circunferencia sobre la capa superior utilizando el molde circular y el lápiz, para luego recortar toda la pila de papel simultáneamente con las tijeras. Con la base de círculos bien alineada, se ubica el centro exacto de la figura y se aseguran todas las capas colocando una o dos grapas cruzadas, o bien, realizando un amarre firme en el medio mediante el hilo.
Una vez que la estructura permanece sujeta firmemente desde el centro, se procede a realizar múltiples cortes rectos o en forma de “V” alrededor de todo el contorno exterior de los círculos. Estos cortes son indispensables, ya que permiten formar pequeñas franjas delgadas que imitarán a la perfección la textura foliar de los pétalos naturales. El penúltimo paso requiere paciencia y delicadeza, ya que se debe tomar cada capa de papel, una por una, para levantarla en dirección hacia el centro vertical de la grapa, alternando los lados para generar mayor densidad volumétrica. Para concluir la manualidad, basta con ahuecar la flor acomodando suavemente las capas con las yemas de los dedos hasta lograr una forma esférica bien distribuida, logrando así un hermoso adorno tradicional para el altar.



